Espiritualidad

Conocimos el Amor y queremos consagrarnos para amar y hacer de nuestras vidas una profunda acción de gracias (Cantar de los cantares; Lc 1,46 Magnificat; 1Jn 1,1-4 Hemos conocido el amor; 1Cor 13 Himno a la caridad).
Queremos tener vida y vida en abundancia y poder comunicarla  (Jn 10,10 Para eso vino).
Ser amigas de Jesús, esposas delicadas, siempre discípulas (Lc 1,38 ‘Hagace en mi’; Mc 14,3 La unción; Jn 15,15 Son mis amigos; 21,15ss Confesión de amor).
Ser hijas confiadas del Padre (Mt 6,25 Miren los lirios del campo).
Dóciles al Espíritu que sopla donde quiere (Jn 3,8 Nacer de nuevo; 16,4 Misión del Espíritu; Rom 8,14 Los guiados por el Espíritu son hijos de Dios).
Hijas de la Iglesia (local y universal) y madres en la Iglesia (Hch. 1,14 María orante y los discípulos).
Tomar en serio al hombre y a Dios (Mt 22,34 Mandamiento principal; Jn 17 Oración sacerdotal).
No temiendo asumir como José lo que Dios nos encomiende y animándonos a partir aun en la noche para realizarlo (Mt 1,20 Asumir a María y al niño; 2,13 Actuar en la noche)
Ser capaces de una profunda relación con Dios y con los hombres, orantes y capaces de amistad (Lc 10,38 Marta y María; Jn 4 La samaritana).
Vivir con espíritu de familia, fraternidad y clima evangélico. La fecundidad está profundamente ligada a la calidad de vida fraterna (Mt 18,1-4 Tomando un niño; Lc 2,39-40 Nazaret).
Con armonía y belleza (Lc 9,28 La transfiguración).
Profundamente encarnadas y sin perder el horizonte (Mc 1,35-38 Jesús curando, orando y partiendo).
Con una espiritualidad simple, litúrgica, cristológica, austera, bíblica. Siempre mirando a san José y teniendo como trasfondo (los tres últimos retiros) Ansias de libertad, Toma y ponte en camino y Tengan entre ustedes los mismos sentimientos de Jesús (Mt 6,7 No hablen mucho; Ef 3,14-20 Conocer el amor de Jesús).
Queremos amar trabajando, pero no perdiendo nunca de vista que somos ante todo religiosas, y que el servicio por excelencia es el de significar antes que cualquier otra tarea por eficaz que sea (Mt 5,13-16 Ustedes son la sal de la tierra y la luz del mundo).
Ser pobres pero conscientes de ser amadas (Lc 1,46-48 Miró con bondad nuestra pequeñez; 1Cor 1,26-31 Dios elige lo débil).
Humildes y profundas (Mc 10,13 Jesús y los niños; Fil 2,1-11 Los sentimientos de Jesús).
Sufridas y alegres (Jn 16,20 La tristeza será gozo).
Simples y bellas (Mc 12,41 Viudita del templo; Lc 8,1-3 Algunas mujeres lo seguían y servían con sus bienes).
Con los ojos abiertos y corazón de niñas (Lc 1,29-30 María se turbó).
Sencillas, inteligentes y creyentes (Lc 1,34-37 ¿Cómo será esto? Hágase).
Capaces de mirar y descubrir las necesidades de los que nos rodean (Jn 2,1-10 Caná).
Escondidas y silenciosas como José, sabiendo con gozo que el Padre ve en lo secreto (Mt 6,4 El Padre ve).
Organizadas pero sobre todo amorosas (Mc 14,14 ¿Dónde puedo comer la Pascua?).
Sabiendo gastar la vida en lo más humilde, pero dejando todo más bello (Mt 25,40 Lo que hicieron con el más humilde).
No abarcando más de lo que se puede y sabiendo vivir en desproporción amorosa frente al Padre (Mc 6,33-37 Denles ustedes de comer).
Queriendo que todo sea más pleno, bello y justo pero siempre abrazando la realidad tal cual es, como un don amoroso del Padre, recordando aquel: ‘Soy yo, no tengan miedo’ y que todo lo que acontece es adorable (Mc 6,50).
Soñadoras, esperando contra toda esperanza, pero siempre a partir de lo que somos (Lc 5,29-31 Cena en casa de Mateo).
Recordando siempre que el amor no fracasa, se hace más hondo, auténtico y puro… (Jn 20,11-18 Magdalena junto al sepulcro).
Con  capacidad de soledad y comunión (Lc 1,80 Juan va al desierto; Jn 6,14-17 Jesús solo en la montaña).
Con válidos espacios personales y formando parte de una comunidad de vida (Ef 4,1-16 Llamamiento a la unidad).
Responsables y formadoras: inteligentes, buenas, madres, orantes y enamoradas, respetuosas, humildes, firmes y flexibles. Capaces de buscar la oveja perdida, de esperar y celebrar al hijo recuperado y  de sobrellevar la soledad y peso del cargo…(Lc 15 Misericordia; Jn 10, 1-18 Buen Pastor; Rom 15,1 Los fuertes deben sobrellevar las flaquezas de los débiles).
Lugar central de la Eucaristía, la liturgia, la oración personal, las comidas o momentos comunes (Lc 22,15 Con ansias he deseado compartir esta cena; Cf. Carta Eucarística del P. Medaille).
La puntualidad es signo de respeto e interés (Jn 12,23-25 Llegó la hora).
Con un espíritu común y sabiendo respetar las diferencias (Hch 2,1-13 Pentecostés).
Con un orden simple, claro y estricto, al servicio de lo esencial (Lc 16,10 Fiel en lo poco).
Con una oración que desborde en acción, respetando los acentos y los modos (Lc 4,16-21 Jesús en la sinagoga de Nazaret).
Superando el dilema acción-contemplación y mirando a Jesús, a María y a José (Lc 10,38 Marta y María; Cf. Retiro sobre Marta y María).
Que forme parte un espacio contemplativo (en la misma casa o en una específica) con posibilidad de permanencia y de tiempos breves o prolongados según las circunstancias y las personas (Mc 6,30 Vengan a un lugar aparte; Jn 21,21 Si Yo quiero que se quede, a ti que te importa).
Casas con clima familiar y orante. Que siempre se pueda rezar, descansar y encontrarse (Lc 2,51-52 Hogar de Nazaret; Mt 21,12 La casa del Padre es casa de oración).
Con responsabilidad y capaces de hacer propio el proyecto común (Jn 19,26 Mujer ahí está tu hijo).
Comprendiendo a cada uno pero cuidando el todo (Rom 12, 3-13 Humildad y caridad en la comunidad; 1Cor 12,12-30 Comparación del cuerpo).
Comprendiendo las debilidades, pero no tolerando la división, el rencor, las murmuraciones, las faltas de caridad, lo que atente contra el espíritu y la identidad de la comunidad (Jn 17,21 Sean uno para que el mundo crea; 1Tes 5,12-19 Exigencias de la vida en comunidad, no ahogar el Espíritu).
Ser con sencillez un lugar donde Jesús pueda actuar y mostrar que sucede al hombre cuando lo acoge y lo deja amar (Lc 19,1-10 Zaqueo; Jn 4 Samaritana; 8,1-11 Mujer pecadora; 9 Ciego).
La formación debe ser permanente e integral, al servicio de la vida y siempre armonizando la inicial y la permanente. Sin quemar etapas y siempre partiendo de lo real (Jn 16,12-15 Ahora no pueden, el Espíritu los guiará a la verdad plena).
Distintos modos de pertenencia y de participar, no viviendo necesariamente en comunidad, compartiendo nuestro carisma y espiritualidad con los laicos (Lc 8,19-21 ¿Quiénes son mis hermanos y mi madre?).
Como María, ser capaces de estar en las horas de dolor y de permanecer orantes en la esperanza (Jn 19,25 Al pie de la cruz; Hch 1,14 La espera orante).

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